Una funcionaria chavista pidió duras penas a quienes lanzaron bombas de excremento por utilizar "armas biológicas"

La inspectora general de tribunales, Marielys Valdéz, consideró que las bombas “puputov” usadas por los manifestantes para defenderse de la brutal represión del régimen militar de Nicolás Maduro podrían contagiar hepatitis o infecciones con bacterias.



Una funcionaria venezolana consideró "armas bioquímicas" las bombas de excremento -llamadas popularmente "puputov"– que manifestantes empezaron a lanzarle a policías y militares en las protestas contra el presidente Nicolás Maduro.

"Es un arma biológica (…) El uso de armas bioquímicas es delito, está completamente tipificado, y tiene penalidades altas", dijo Marielys Valdéz, inspectora general de tribunales en entrevista con la televisora estatal VTV.

"El uso de las armas químicas, en este caso heces humanas y animales, generan consecuencias (…) Pueden extenderse a las aguas, contaminar terriblemente. Personas especialmente vulnerables, niños y ancianos, pueden contraer hepatitis o infecciones con bacterias", agregó Valdéz.

Frascos llenos de excrementos han sido arrojados contra los efectivos de seguridad en los últimos días durante los habituales choques en manifestaciones opositoras, que dejaron 50 muertos y centenares de heridos y detenidos en 40 días.

La oposición denuncia una "salvaje represión", mientras que el Gobierno de Maduro sostiene que sus adversarios promueven "actos terroristas" en las protestas.

Durante una multitudinaria marcha en Caracas, este miércoles, jóvenes consultados por la AFP explicaron que decidieron usar bombas de heces ante el "aumento de la represión" por parte de los uniformados.

Las "puputov" fueron utilizadas el pasado fin de semana en una protesta en Los Teques, a las afueras de Caracas, tras lo cual se popularizaron en las redes sociales y ganaron presencia en las calles.

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