Primer año de Juan Carlos sin ser rey

Desde que el monarca dejó el trono apenas ve a sus hijos e incluso tampoco ve a la empresaria con quien se le relacionó sentimentalmente.


Este martes se cumple el primer aniversario de la abdicación del rey Juan Carlos, quien vive desde entonces en soledad.

Según escribió este lunes el diario El Confidencial, el rey Juan Carlos, de 77 años, apenas frecuenta a su hijo, el rey Felipe VI, en quien abdicó el 2 de junio de 2014.  

Además, sigue sin tener trato con su esposa, la reina Sofía, de 76 años, ni con sus dos hijas, la infanta Elena y la infanta Cristina, esta última imputada en un caso de corrupción.

El rey Juan Carlos, según El Confidencial, tampoco frecuenta ya a la empresaria alemana Corinna zu Sayn-Wittgenstein, con quien presuntamente mantuvo una relación sentimental.

El monarca solo ha frecuentado en este año a su familia en las celebraciones y actos oficiales, la última vez en la primera comunión de su nieta Leonor, hija mayor de los reyes Felipe y Letizia, según publica el sitio web ansa.it.

El rey sigue necesitando un bastón para caminar después de las operaciones de cadera a las que fue sometido hace dos años en las que le implantaron una prótesis.

Al parecer el monarca tiene dolores y le cuesta ponerse en pie, por lo que no se levanta para recibir a sus invitados en el palacio de La Zarzuela.

Al rey Juan Carlos se le acondicionó tras abdicar un despacho en el Palacio de Oriente, para preservar la independencia de su hijo, pero sigue recibiendo visitas en La Zarzuela, a poca distancia de la vivienda de los actuales reyes. 

El presidente, Mariano Rajoy, anunció el 2 de junio pasado la abdicación del rey tras 39 años de reinado, una decisión sobre la que el monarca llevaba tiempo reflexionando y de la que no hay tradición en la monarquía española.

En su decisión influyó su incidente en una cacería en Botswana, donde se rompió la cadera, un viaje que salió a la luz cuando España atravesaba su mayor crisis económica y por el que su popularidad cayó notablemente. 

El 18 de abril de 2012 se vio obligado a pedir perdón con su ya famosa frase pronunciada en el pasillo de un hospital "lo siento mucho, me he equivocado, no volverá a ocurrir".

En enero de 2014 el rey Juan Carlos tuvo problemas para leer el discurso de la Pascua Militar, lo que dejó consternados a los más altos representantes del Estado presentes así como a la opinión pública.

Fue poco después de ese momento cuando el monarca comunicó a su hijo y al gobierno su decisión de abdicar. Su popularidad también se había visto mermada por el caso de corrupción en el que fue imputado primero su yerno, Iñaki Urdangarín, y después su hija, la infanta Cristina.

Al analizarse hoy su decisión se afirma que el proceso de abdicación comenzó con la crisis económica, que estalló en 2008 y que en España elevó la desocupación hasta un 25 por ciento.

La crisis dejó en evidencia los privilegios de la clase política y las instituciones, así como los casos de corrupción, ante una ciudadanía sometida a recortes de prestaciones.

La abdicación del rey Juan Carlos fue un símbolo de la regeneración que necesitaban las instituciones y con ella salvó a la corona de la crisis institucional.

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