Los consejos de Bin Laden a los terroristas para atacar a los Estados Unidos

La lectura de estas cartas demuestra igualmente la cautela que Bin Laden mostraba para no ser capturado


Son muchas las incógnitas que rodean aún al que fue durante años considerado el terrorista más buscado por los Estados Unidos y que finalmente fue capturado y muerto el 1 de mayo de 2011 en Abbottabad (Pakistán). 

No sólo su muerte -sobre la que se sigue debatiendo sobre si Barack Obama dijo la verdad o no- sino también su vida siguen envueltas en una nebulosa que es complicada disipar. 

Pero ahora, la Oficina del Director de Inteligencia Nacional acaba de publicar una serie de documentos - tras una "rigurosa" revisión llevada a cabo por diversos organismos gubernamentales estadounidenses en la que se han retirado aquellos textos que podrían "afectar operaciones que se están desarrollando contra al-Qaeda"- que fueron tomados justamente la noche del ataque al complejo en Pakistán donde el líder de al-Qaeda se escondía. 

¿Qué revelan los datos que han sido ahora puestos a disposición del público? Pese a que no es una gran cantidad de información la que se ha desclasificado -teniendo en cuenta la relevancia del personaje del que se trata- sí arrojan luz sobre cuáles eran sus obsesiones -especialmente con la imagen pública del grupo terrorista-, sus estrategias de lucha, sus obsesión y ansiedad con las agencias y tácticas del espionaje occidental y cuáles eran los libros en inglés y francés que había en la biblioteca de su refugio. 

Una gran parte del material desclasificado está compuesto por la copiosa correspondencia que el terrorista mantenía con otros líderes de su grupo así como con familiares.

EEUU, en su mente

Sin que suponga una gran sorpresa, uno de los temas recurrentes en sus comunicaciones era el empeño de Bin Laden en buscar métodos para poder atacar los Estados Unidos y sus ciudadanos. Así, puede leerse cómo sostenía que "el objetivo debe ser matar y luchar contra los estadounidenses y sus representantes".

Y por eso se permitía el tratar de dirigir las estrategias otros grupos terroristas. Es el caso de los presentes en África, a los que de cierta manera reprendía por su "insistencia en la formación de un Estado Islámico" en lugar de atacar objetivos estadounidenses en países de la región, como Sierra Leona y Togo, así como compañías petroleras estadounidenses.

Igualmente, se dirigió a los grupos presentes en Yemen, donde le conminó a dejar de atacar a las fuerzas de seguridad para priorizar objetivos americanos. 

Dentro de su campaña continua de terror contra Occidente, los documentos muestran lo que podría considerarse como una planilla o documento para los nuevos yihadistas que desearan integrar las filas del grupo terrorista, en la que se encuentra la macabra pregunta de si "estaría usted dispuesto a realizar una operación de inmolación". 

Igualmente, a esos futuros yihadistas se les preguntaba por sus aficiones y por la persona de contacto a la que la organización debería dirigirse "en caso de convertirse en martir". 

Las nuevas tecnologías

La lectura de estas cartas demuestra igualmente la cautela que Bin Laden mostraba para no ser capturado y evitar la sofisticada tecnología que estaban empleando para poder localizarlo y apresarlo. 

De hecho, son varias las referencias que hace en su correspondencia a su seguridad y por eso pide a sus auxiliares que no se comuniquen vía electrónica.

Del mismo modo, sabiendo que la visibilidad de los terroristas puede ser la pista que lleve no solo a su descubrimiento sino a operaciones que diezmen las filas del grupo terrorista se lanza contra aquellos que se reúnen públicamente. 

Del mismo modo, consciente de ser el objetivo primordial de las agencias de Estados Unidos, vive preocupado por los avances tecnológicos que puedan descubrir su posición exacta y que puedan abrir el camino a su detención.

Por eso muestra gran preocupación no solo por la posibilidad del uso de drones contra él sino por lo que él define como dispositivos electrónicos que, al ser microscópicos, puedan ser inyectados o camuflados en algunas de las personas y ropas que lo rodeaban. 

En la misma estela, el terrorista llega a analizar el movimiento que se denominó como "Primavera árabe" y que supuso la revuelta en numerosos países de la región contra los gobiernos establecidos. Para Bin Laden, el "nuevo factor" de la "revolución tecnológica de la información" constituye el "evento más importante en siglos" dentro del mundo musulman. 

La biblioteca de Bin Laden

Igualmente, la desclasificación muestran a un Bin Laden preocupado por las publicaciones de los institutos o centros de pensamiento ("think tank", en inglés), especialmente aquéllas que hacían analizaban el fenómeno del terrorismo.  

Entre los estudios que se encontraron, están por ejemplo, los publicacos por algunos de los más prestigiosos de Estados Unidos y Reino Unido, como West Point’s Combating Terrorism Center, Chatham House and the Jamestown Foundation. 

Pero sus lecturas eran mucho más variada. Así, se han conocido también 39 obras en inglés que estaban en las estanterías de su biblioteca personal (para conocer la lista entera, consulte el final de este artículo), y donde destacan igualmente las materias que más lo atormentaban la guerra, el espionaje, Estados Unidos... 

Entre los títulos se encuentran obras de reconocidos autores como Bob Woodward -con su "Obama´s Wars"- y Noam Chomsky, del que existen varias obras ("Hegemony or Survival: America’s Quest for Global Dominance" y "Hegemony or Survival: America’s Quest for Global Dominance").

La polémica de la muerte

Todos estos detalles se conocen justamente cuando en los últimos días han arreciado las dudas sobre qué sucedió realmente la noche en la que el terrorista más temido por Occidente era capturado tras la publicación de la investigación del conocido periodista Seymour Hersh en la que acusa al presidente Obama de mentir sobre la muerte de Bin Laden.

Según Hersh, el líder de al-Qaeda estaba bajo vigilancia de la inteligencia paquistaní y la Casa Blanca conocía su paradero, una versión que desde Washington califican de mentira. 

En todo caso, la información que se ha conocido este miércoles no aclara realmente qué ocurrió en aquellos instantes en los que un grupo de las fuerzas especiales de los Navy Seal entraba en el complejo de Abbottabad donde se refugiaba el terrorista más buscado, pero sin duda ayuda a conocer más al personaje que cambió la historia de Estados Unidos y, cuyas consecuencias, aún se siguen discutiendo.

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