Baltimore en estado de emergencia por violentas manifestaciones

La Guardia Nacional de Maryland pidió 5.000 agentes más y la Policía estatal otros 500 agentes adicionales para controlar las protestas violentas en Baltimore.


La Guardia Nacional ocupó las calles Baltimore, agentes policiales con escudos bloquearon las intersecciones y los bomberos apagaron las últimas llamas después de los saqueos e incendios que siguieron al funeral de un afroamericano que murió estando bajo custodia policial.

Fue la primera vez que se convocó a la Guardia Nacional a Baltimore desde 1968, cuando algunos de los mismos barrios ardieron tras el asesinato de Martin Luther King.

La violencia que comenzó el lunes por la tarde en el oeste de Baltimore —a 1.500 metros de donde Freddie Gray fue detenido y trasladado en un furgón policial este mes— para la medianoche se extendió al este de la ciudad y a barrios cerca del centro y el estadio de béisbol.

Al menos 15 agentes resultaron heridos, incluyendo seis que seguían hospitalizados el lunes por la noche, según la policía. Dos docenas de personas fueron arrestadas. Se incendiaron 144 vehículos, 15 edificios y se realizaron casi 200 arrestos, informó la alcaldía.

Las calles estaban en calma el martes por la mañana. Los vecinos salieron a recoger vidrios rotos y otros escombros. Los bomberos echaron agua sobre el casco quemado de un edificio. Regía el toque de queda desde las 10 de la noche hasta las 5 de la mañana y las escuelas estaban cerradas.

"No vamos a dejar la ciudad desprotegida", dijo el gobernador de Maryland, Larry Hogan, durante una visita a West Baltimore.

Se trata de uno de los estallidos de violencia más significativos provocados por una muerte relacionada con la policía desde los días de protestas que siguieron a la muerte de Michael Brown, un hombre negro desarmado que murió abatido a tiros en una confrontación con un agente de policía blanco en Ferguson, Missouri, el verano pasado.

Las autoridades estatales y locales prometieron restaurar el orden y la calma en Baltimore, pero pronto se encontraron respondiendo a preguntas sobre si su respuesta inicial había sido la adecuada.

"Yo entiendo la furia, pero lo que vemos no es furia", dijo la alcaldesa de Baltimore, Stephanie Rawlings-Blake. "Es la destrucción de una comunidad. La misma comunidad que dicen querer tanto es la que están destruyendo. Es una contradicción".

Rawlings-Blake esperó varias horas antes de pedir al gobernador que declarase el estado de emergencia, y éste insinuó que debería haber acudido a él antes.

"Estábamos todos en el centro de mando en el segundo piso de la Casa del Estado en comunicación constante, y tratamos de contactar con la alcaldes durante bastante tiempo", dijo Hogan en una rueda de prensa el lunes. "Por fin hizo esa llamada, y tomamos medidas de inmediato".

Cuando se le preguntó si la alcaldesa debió haber pedido ayuda antes, sin embargo, Hogan replicó que no quería cuestionar lo que hacían las autoridades de Baltimore. "Están todos bajo un tremendo estrés. Estamos todos en un equipo".

Rawlings-Blake dijo que las autoridades creían tener bajo control los disturbios iniciados el fin de semana, "y creo que habría sido inapropiado traer a la Guardia Nacional cuando lo teníamos bajo control".

Pero más tarde, el comisario de la policía de Baltimore, Anthony Batts, dejó claro que la situación se había vuelto inmanejable.

"Simplemente nos superaban en número y nos flanquearon", explicó. "Necesitábamos tener más recursos ahí fuera".

Batts dijo que las autoridades habían tenido un "día muy difícil y decepcionante".

Desde luego, la policía se vio puesta a prueba. Los agitadores incendiaron autos de policía y edificios en varios barrios, saquearon un centro comercial y varias licorerías y lanzaron piedras a la policía antimotines, que respondió de forma ocasional con gas pimienta.

"Comprendo el enfado, pero lo que estamos viendo no es enfado", dijo la alcaldesa. "Es la alteración de una comunidad. La misma comunidad que dicen que les importa, la están destruyendo. No pueden ser las dos cosas".

La secretaria federal de Justicia, Loretta Lynch, en su primer día en el cargo, dijo que enviará a la ciudad a autoridades del Departamento de Justicia en los próximos días. Se impuso un toque de queda diario durante una semana, a partir del martes entre las 10 p.m. y las 5 a.m., informó la alcaldesa, y las escuelas públicas de la ciudad anunciaron que permanecerían cerradas el martes.

La general adjunta de la Guardia Nacional de Maryland, la mayor general Linda Singh, indicó que habría hasta 5.000 efectivos disponibles para las calles de Baltimore.

"Saldremos de forma masiva, y eso significa básicamente que patrullaremos las calles y saldremos a asegurar que protegemos la propiedad privada", dijo Singh en una rueda de prensa el lunes por la noche.

La Guardia Nacional seguirá instrucciones de la policía municipal, dijo Singh.

La policía estatal, por su parte, solicitó un refuerzo de 500 efectivos, indicó el coronel William Pallozzi, superintendente del cuerpo. El estado pediría otros 5.000 agentes de seguridad de toda la región del medio Atlántico.

El congresista de Maryland Elijah Cummings y otras 200 personas, incluyendo pastores, intentaron sin éxito sofocar la violencia en un momento dado el lunes por la noche, marchando con los brazos enlazados por un barrio salpicado de cristales rotos, latas aplastadas y otros restos. Cuando se acercaron a la línea policial, los manifestantes se pusieron de rodillas. Después se pusieron en pie y avanzaron hasta ponerse frente a los agentes formados con material antimotines.

Pero la violencia continuó. Los saqueadores prendieron fuego a una licorería y lanzaron bloques de concreto a los camiones de bomberos cuando acudieron a apagar el incendio.

Los disturbios del lunes son el último efecto de la muerte de Gray, y se producen en medio de un debate nacional sobre el uso de la fuerza, tras varios casos muy publicitados en los que hombres negros murieron tras encuentros con la policía, desde la muerte de Brown en Ferguson a las de Eric Garner en Nueva York y Walter Scott en North Charleston, Carolina del Sur.

Gray era negro. La policía ha declinado indicar la raza de los seis agentes implicados en su detención, que están suspendidos con sueldo mientras se investiga el incidente.

Aunque molesta con lo que ocurrió a Gray, la familia del fallecido dijo que la violencia no es la forma de recordarlo.

"Creo que la violencia está mal", dijo la hermana gemela del fallecido, Fredericka Gray, el lunes por la noche. "No me gusta nada".

El abogado de la familia, Billy Murphy, dijo que esperaban organizar una marcha pacífica más tarde esta semana.

Horas antes de que estallaran los disturbios el lunes, la iglesia baptista de New Shiloh, con capacidad para 2.500 personas, se llenó de personas que acudieron al funeral de Freddie Gray.

Gray fue arrestado el 12 de abril tras establecer contacto visual con agentes y salir corriendo, dijo la policía. Fue reducido, esposado y metido en una camioneta sin cinturón de seguridad. Luego de enfurecerse una vez que estaba dentro del vehículo se le pusieron esposas también en los pies.

Pidió asistencia médica varias veces incluso antes de entrar en el auto policial, pero los paramédicos no recibieron la llamada hasta después de un viaje de 30 minutos. La policía ha reconocido que el joven debió ser asistido en el lugar donde fue arrestado, pero no explicaron cómo se lesionó la médula espinal. Falleció el 19 de abril.

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