Avances. Nuevo estudio israelí demostró que cada cerebro autista es único

El autismo es un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por alteración de la interacción social


A diferencia de los cerebros "normales", los cerebros autistas en sus estados de reposo son únicos, según determinaron en los investigadores del Departamento de Neurobiología del Instituto Weizmann de Israel Avital Hahamy y el Profesor Rafi Malach. Esto constituye el primer paso en la explicación de cómo el autismo realmente funciona en el cerebro, y por qué tantas personas autistas luchan para comunicarse con su entorno.
 
El autismo es un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por alteración de la interacción social, la comunicación verbal y no verbal y el comportamiento restringido y repetitivo. Sin embargo no todos las personas que lo padecen tiene n los mismos síntomas.
 
Cuando Hahamy llevó a cabo su estudio, publicado recientemente en "Nature Neuroscience", pensó que los cerebros autistas podrían ser categorizados juntos cuando se compara con un cerebro normal. Ahora está claro que todos y cada caso individual de autismo produce diferentes hábitos en el cerebro, lo que explica la amplia gama de trastornos sociales que los individuos autistas experiencia, y justificando el nombre más bien vago de la afección, trastorno del espectro autista.
 
Hahamy fue capaz de llegar a la conclusión de que cada cerebro autista es único a raíz de su investigación en la conectividad cerebral, y la conectividad funcional del cerebro en particular, que es una medida de cómo se sincroniza la actividad bien en diferentes áreas del cerebro. 
 
Fue así que el investgador israelí utilizó la práctica de examinar la conectividad funcional en estado descansado del cerebro, práctica que no es nueva pero con la que Hahamy y su equipo fueron capaces de establecer su teoría. "Esto hace que sea difícil identificar lo que es común en todos los pacientes autistas porque sus cerebros no todos son lo mismo", destacó.
 
Otro hallazgo importante en la investigación refiere a que el estado de reposo de la conectividad funcional puede decirnos más acerca de cómo nuestros cerebros funcionan en el día a día, es decir cuando no están en reposo. "La hipótesis principal es que nuestro comportamiento rutinario se refleja en nuestra actividad cerebral durante el resto", explicó Hahamy.

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