Adios a la contraseña: tu próximo celular se desbloqueará con el iris o con ultrasonido

Nuestro telefono es una herramienta de comunicación pero cada vez más se convierte en una aparato al cual le confiamos nuestros secretos más importantes


Uno de los temas del Congreso Mundial de Móviles, que comenzó el lunes en la ciudad (y en el que se han presentado una gran variedad de equipos) es el de la seguridad: el smartphone es una herramienta de comunicación, pero cada vez más también una billetera electrónica y una llave para abrir cerraduras "inteligentes".



Para mantener los datos del teléfono seguros, históricamente se han usado claves alfanuméricas, dibujos en pantalla, reconocimiento facial o el registro de una huella digital. La primera es segura, pero es la más molesta para ingresar; es, en la jerga de los ejecutivos que muestran sus soluciones alternativas en los stands del Congreso, la que mayor fricción genera. Uno quiere desbloquear el teléfono y quiere hacerlo rápido.

Dejar una huella

La que tuvo una fugaz aparición inicial y ahora vuelve con todo es la de la huella digital. Los primeros sensores biométricos (como tenía el Motorola Atrix hace tiempo, y como implementó más recientemente Samsung en el Galaxy S5) requieren deslizar el dedo sobre el sensor con bastante precisión.

La solución de AuthenTec (registrar la huella digital por contacto) simplifica eso, y es la tecnología que implementó Apple con su Touch ID (y la razón por la que compró la compañía en 2012). Otras compañías ofrecen algo similar, como la firma sueca Fingerprint Cards AB (cuya solución, idéntica en funcionamiento a la de Apple, ya usan Huawei y Oppo), que es quien, dicen, provee la tecnología del sensor biométrico para el flamante Samsung Galaxy S6 (que funciona por contacto, y no deslizando el dedo).

Otra compañía que tiene una tecnología de este tipo es Synaptics, que está trabajando en embeber el sensor en los touchpads de las notebooks, y en hacerlo invisible, ya que hasta ahora es necesario que el sensor tenga un lugar específico. Tiene, además, una versión que puede instalarse en los laterales de un teléfono o tableta.

Pero usar un sensor tiene sus limitaciones: no se puede usar cualquier vidrio, explican en la firma especializada IDEX: un vidrio protector típico tiene entre 500 a 700 micrones de espesor, y eso complica la lectura de la huella, ya que la distorsiona; en IDEX mostraron un sensor de huellas digitales integrado al vidrio protector (en vez de estar debajo de él).

Ultrasonido

Mientras, Qualcomm anunció en esta feria su Snapdragon Sense ID: usa un emisor de ultrasonido para crear una imagen acústica digital de una huella digital. Según la compañía es más preciso que el sensor biométrico capacitivo (el que usan el iPhone y el Galaxy S6).Pero lo más importante es que puede funcionar detrás de vidrio, aluminio, cristal de zafiro y plástico, lo que amplía las opciones para ubicar el sensor. La compañía dice que veremos este nuevo sensor de huellas digitales en el mercado en la segunda mitad del año.

La prueba, quizá, de que se trata de una tecnología madura que está a punto de lograr una adopción masiva es la aparición de compañías como FingerQ, que en el Congreso Mundial de Móviles promocionan sus kits de desarrollo para Android de muy bajo costo, que incluyen el sensor capacitivo para probar nuevas aplicaciones para las huellas digitales.

Con el ojo en la seguridad

Pero las huellas digitales no son la única alternativa. Aunque el reconocimiento facial había caído -en los celulares- en desuso, por lo relativamente sencillo que era engañarlo con una foto frente a la cámara, eso está cambiando.

Intel dice que su herramienta True Key (que presentó en enero último) es una alternativa: genera un modelo matemático de un rostro y almacena ese dato (encriptado) en el dispositivo, y sirve como llave maestra, pero conectada a un servidor central: si se usa en otro lado enviará un aviso al dispositivo "madre" para alertar al usuario. 

Y funciona con un modelo de pago mensual en función de la cantidad de contraseñas que se quieren guardar bajo esa llave maestra.

Mientras, varias compañías están trabajando en volver a usar nuestro rostro como identificación. ZTE presentó el Grand S3, que implementa una tecnología que usa las venas del globo ocular del usuario para identificarlo.

La japonesa Fujitsu, mientras tanto, mostró un escaner de retinas incorporado a un teléfono; usa una luz infrarroja para leer esa parte del ojo (que deja de cambiar de forma después de los dos años de vida) como método de identificación del usuario, y su funcionamiento es casi instantáneo.

La ventaja de este tipo de tecnología, dicen las compañías promotoras, es que casi no requieren manipular el teléfono ni -en países donde hace mucho frío- sacarse el guante para usar la huella del dedo.

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