Grafitos en túneles, testimonios de la 1a Guerra Mundial

Estudian túneles en Francia en donde se encuentran grafitos realizados por soldados que participaron en la 1a Guerra Mundial.


Una linterna de minero ilumina el oscuro pasadizo labrado toscamente a unos 30 metros bajo tierra y permite ver una inscripción: "James Cockburn 8th Durham L.I".

La inscripción es tan nítida que parece que la hicieron ayer. Pero la fecha que tiene a un lado (1 de abril de 1917) se remonta a los horrores de la Primera Guerra Mundial.

Este grafito de algún soldado de una unidad británica de infantería es sólo una de las casi 2.000 inscripciones centenarias que han salido recientemente a la luz en Naours, localidad ubicada a dos horas en vehículo al norte de París.

Muchas constituyen una nota para la posteridad frente al destino adverso que esperaba a gran número de soldados en la guerra que se libraba a decenas de kilómetros de distancia.

"Esos grafitos muestran cómo los soldados desarrollan un sentido de lugar y una comprensión de su papel en un ambiente severo y hostil", dijo el historiador Ross Wilson, de la Universidad de Chichester, en Gran Bretaña.

Muchos soldados dejaron numerosos grabados, incluso en relieve. Sin embargo, los que están en Naours "serían una de las concentraciones más altas de inscripciones en el Frente Occidental" que se extendía de Suiza a Mar del Norte, dijo Wilson.

La proximidad del sitio a los campos de batalla de Somme, donde más de un millón de hombres perdieron la vida o fueron heridos, aumenta la importancia del descubrimiento.

"Provee un vistazo a cómo los soldados encontraban un sentido de significado en el conflicto", agregó.

La ciudad subterránea de Naours es un complejo de túneles de tres kilómetros con centenares de cámaras cavadas durante siglos en la meseta de Picardy, donde predomina la piedra calcárea.

En la Edad Media, los aldeanos se refugiaban ahí para protegerse de los ejércitos saqueadores que cruzaban de un lugar a otro el norte de Francia. En el siglo XVIII, la entrada en el lugar fue tapada y pasó al olvido.

En 1887, un sacerdote local redescubrió el sitio y al paso del tiempo se convirtió en una atracción turística. Quizá es la razón que atraía a los soldados a esas grutas durante la guerra, dijo Gilles Prilaux, experto del instituto nacional de arqueología de Francia.

Prilaux comenzó en julio un estudio de los túneles que durará tres años para concentrarse en el pasado medieval del lugar, pero encontró un segmento más reciente de historia.

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