Las nuevas aerolíneas low cost que desafían al monopolio de las grandes compañías

Estas nuevas empresas abordan diferentes nichos del mercado. De esta forma, People Express se centra en los viajeros de alto standing en ciudades como Boston y West Palm Beach


Son tiempos difíciles para la industria aeronáutica. En los últimos años son sonados los casos de importantes aerolíneas que se han visto abocadas a la quiebra. Al mismo tiempo, el sector tiende hacia la concentración. 

Desde hace tiempo, el horizonte se dibuja con pocos jugadores, pero muy fuertes. En esta línea se selló el año pasado la fusión entre American Airlines y US Airways, que dio lugar a la mayor compañía del mundo.

En un escenario plagado de quiebras, incremento de costes y tendencias monopolísticas, la lógica invita a pensar en la aparición de nuevas aerolíneas como una quimera. Nada más lejos de la realidad, porque las dificultades están inspirando a una nueva generación de pequeños transportistas en Estados Unidos a buscar a convertirse en los próximos JetBlue o Southwest.

Que sólo cuatro compañías acaparen el 82% de los vuelos domésticos en Estados Unidos no ha impedido la mayor irrupción de aerolíneas en décadas. Lo han hecho con el low cost como denominador común. Es el caso de American West Jets, que prevé conectar Las Vegas y Orlando con algunos puntos de Asia y África. O de LaCompagnie, una firma focalizada en la clase business que ya ha comenzado a operar entre Newark, NJ y París. También ha explotado People Express, que quiere ocupar los huecos que deja Southwest, la mayor firma de vuelos domésticos de Estados Unidos.

Estas nuevas empresas abordan diferentes nichos del mercado. De esta forma, People Express se centra en los viajeros de alto standing en ciudades como Boston y West Palm Beach que en los últimos tiempos ha visto cómo las aerolíneas locales eran absorbidas por otras más grandes. Por su parte, LaCompagnie apunta hacia los pasajeros de negocios que buscan servicios especiales pero más baratos que la gama alta tradicional.

Ante la amenaza de estos nuevos actores, gigantes como Delta y Southwest no se conforman con su ventaja competitiva de tener una oferta de trayectos y frecuencias mayor, que les permite al mismo tiempo abaratar sus costes en combustible, una capacidad logística muy superior en cuanto a contratos con aeropuertos, aviones y pilotos o una mayor influencia sobre los buscadores por Internet para posicionar sus vuelos, entre otras.

Para enfrentar a la competencia emergente, Delta, por ejemplo ha utilizado todas sus influencias para oponerse a la construcción de un segundo aeropuerto en Atlanta, la novena mayor área metropolitana de Estados Unidos. Y es que la compañía controla el 78% del tráfico en el aeropuerto ya existente.

Es, en definitiva, la lucha de David contra Goliat en un mercado hermético, en el que sólo dos de cada 10 aerolíneas creadas desde finales de los años 70 sigue hoy en el aire. Pero también hay, por el contrario, motivos a los que se agarran las nuevas compañías. Al margen de que el low cost se ha impuesto en la crisis en casi todos los ámbitos, en el sector aéreo se suma el aumento del número de pasajeros que se está produciendo en todo el mundo, especialmente en Asia, así como el incremento de los beneficios (márgenes) de las compañías en Estados Unidos.

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